Qué hacer en Copacabana, a orillas del lago Titicaca

Después del tour de cholets por El Alto, era el momento de seguir hacia nuestro siguiente destino. Llegamos a la terminal de buses de La Paz al mediodía, decididos a encontrar un transporte que nos llevase a Copacabana, donde nos encontramos con la sorpresa de que solamente salían autobuses desde este punto en las mañanas. Pero a los problemas soluciones y casi siempre hay una alternativa. Desde la terminal que se encuentra junto al cementerio salen unas furgonetas, sin horarios, a medida que se llenan. Sin más opciones, tomamos un taxi hasta allí.

Al llegar, encontramos una furgoneta con dos pasajeros. Con nosotros ya éramos cuatro, y solo faltaban unos pocos para completar el grupo. Nos acomodamos y nos preparamos para esperar. Tras casi una hora, con todos a bordo, partimos hacia Copacabana, cruzando los dedos para que el trayecto fuera tranquilo y llegáramos a tiempo.

Evidentemente, no sería un camino de rosas. Nada más prender el carro tuvimos la primera sorpresa: la autopista de salida de la ciudad estaba cerrada por protestas y teníamos que tomar una carretera secundaria. La carretera secundaria terminó siendo un camino de tierra, totalmente colapsado porque todo el mundo, obviamente, tuvo la misma brillante idea. A esto se sumaron vecinos a cada esquina que querían cobrar para dejarnos pasar. El problema era que cuando pagabas, más adelante encontrabas a otro dueño que decía no conocer a los anteriores y bloqueaba el paso. Total, un caos en el que cada coche pasaba por donde podía o le daba la real gana.

Finalmente, tras bajar un par de veces a empujar el minibús, conseguimos salir de La Paz. Pero sarna con gusto no pica, dicen, y gracias a eso vimos unos paisajes increíbles.

Casi al atardecer llegamos a Tiquina, donde hay que cruzar el Lago Titicaca y donde, por supuesto, no hay ningún puente. Nos bajamos del bus, compramos un tiquet y nos subimos a una pequeña lancha que nos llevaría al otro lado. Mientras tanto, el minibús fue subido en una balsa de madera junto a otros vehículos y cruzó por su cuenta.

Desde este punto hasta Copacabana la carretera no estaba en su mejor estado. Al parecer, nuestro carril tenía más huecos que el de vuelta, y así íbamos, a oscuras y por el carril contrario. Nosotros cruzando los dedos y los demás pasajeros como si nada.

Finalmente, llegamos a Copacabana de noche, después de un trayecto eterno. Las calles estaban tranquilas, apenas iluminadas por los faroles y algunos letreros de hoteles y restaurantes aún abiertos. Con la mochila a cuestas y las piernas entumecidas, caminamos hasta nuestro alojamiento Hotel Lago Azul, justo frente al lago.

A la mañana siguiente, cuando abrimos la ventana, entendimos por qué Copacabana tenía algo especial. El Lago Titicaca, inmenso y sereno, reflejaba el cielo azul como un espejo perfecto. En la orilla, algunas barcas se mecían suavemente y los primeros vendedores comenzaban a montar sus puestos. El aire fresco y la calma de Copacabana nos hicieron olvidar las horas de viaje y los caminos caóticos del día anterior. Finalmente, estábamos aquí, en uno de los lugares más icónicos de Bolivia, listos para recorrerlo.

Qué hacer en Copacabana

Subir al Mirador del Cerro El Calvario

Uno de los mejores lugares para ver el atardecer sobre el Titicaca o tener unas vistas de Copacabana junto al lago es desde el Mirador del Cerro El Calvario. Desde abajo, parece inofensivo. Una subida no muy larga, apenas unos 30 minutos paseando muy tranquilamente, pero a 4.000 metros de altura subir hasta la cima se convierte en una prueba de resistencia.

El sendero empieza en la calle San Antonio y a lo largo del camino sigue las estaciones del Vía Crucis. A mitad del camino te encontrarás con la parada «Descanso y Tradicion», donde el paisaje empieza a revelar lo que te espera en la cima. Arriba, la vista recompensa todo el cansancio: el Lago Titicaca se extiende hasta donde alcanza la vista, con sus aguas de un azul intenso reflejando el cielo; abajo, Copacabana parece una maqueta de casas blancas y techos de colores. 

Mirador del Cerro El Calvario

Hacer un tour a las islas del lago Titicaca

Desde Copacabana salen excursiones a la Isla del Sol e Isla de la Luna. La Isla del Sol es la más grande y la más visitada del lago. Según la mitología inca, fue aquí donde nacieron Manco Cápac y Mama Ocllo, los fundadores del Imperio incaico. Los barcos suelen llegar al norte o al sur de la isla, en el norte, se puede visitar la Chinkana y en el sur, está la Escalera del Inca, una subida empinada que lleva a la Fuente de la Juventud. Lo mejor de la Isla del Sol es caminarla de un extremo a otro a través de un sendero que conecta el norte con el sur en unas tres o cuatro horas.

Más pequeña y menos visitada, la Isla de la Luna es el lugar donde se encuentra el Templo de las Vírgenes del Sol, donde, según la historia, las mujeres elegidas para servir a los dioses incas vivían apartadas del mundo.

Visitar la Basílica de Nuestra Señora de Copacabana

La Basílica de Nuestra Señora de Copacabana, con su imponente fachada blanca y su aire colonial, es el centro espiritual del pueblo y un lugar clave para los peregrinos bolivianos y peruanos. ¿La razón? Aquí se encuentra la imagen de la Virgen de la Candelaria de Copacabana, patrona de Bolivia.

El edificio, construido entre los siglos XVI y XVII, es un gran ejemplo del estilo renacentista con influencias moriscas. Su enorme cúpula y las torres blancas resaltan contra el cielo azul del altiplano. Al entrar, lo primero que llama la atención es el altar dorado y la imagen de la Virgen, tallada en madera por el artista indígena Francisco Tito Yupanqui en el siglo XVI. Según la tradición, la Virgen de Copacabana ha sido responsable de varios milagros, lo que la convierte en un punto de devoción para miles de creyentes.

La peculiar tradición de la bendición de coches

Pero si hay algo que distingue a esta basílica de cualquier otra, es una tradición muy peculiar que se repite todos los días a las 10:00 de la mañana en la plaza que hay en frente del templo: la bendición de coches. Sí, en Copacabana no solo se bendicen a los fieles, sino también a sus vehículos. Esta es una costumbre muy arraigada, donde se decoran los vehículos con cintas, flores y otros adornos y esperan frente a la catedral de Copacabana para ser bendecidos, protegiendo al dueño de no sufrir ningún accidente.

El ritual no termina ahí. Después de la bendición, los dueños suelen romper una botella de cerveza o champán contra el coche, derramando incluso un poquito de la bebida sobre las ruedas del vehículo. Es una escena única, que mezcla la fe católica con antiguas creencias andinas, la ch’alla una ceremonia de reciprocidad con la Pachamama.

Bautizo de vehículos en la Basílica de Nuestra Señora de Copacabana

Pasear por el puerto y la orilla del Lago Titicaca

Para finalizar el día, no hay mejor manera que hacerlo a orillas del Lago Titicaca. Es el alma de Copacabana, el lugar donde todo sucede: desde turistas negociando tours hasta locales que vienen a disfrutar del atardecer con una bolsa de pipocas en la mano. Busca algún lugar para sentarte tranquilamente mientras disfrutas de una cerveza o una bebida caliente y mira como el sol se va escondiendo poco a poco en el horizonte del Titicaca.

Dónde alojarse en Copacabana

Copacabana es un destino turístico, así que no faltan opciones de alojamiento para todos los gustos y presupuestos. Nosotros nos quedamos en el Hotel Lago Azul, un alojamiento con muy buena calidad-precio. La habitación era cómoda, incluía desayuno y tenía un balcón con vistas al Titicaca. Además, acababan de reformarlo, así que todo estaba impecable. Lo único a tener en cuenta es que no aceptaban tarjetas (al menos cuando fuimos), algo que descubrimos justo al irnos, con el tiempo justo para buscar un cajero.

Otra opción muy recomendada es el Hostal Las Olas, famoso entre los viajeros por sus cabañas temáticas inspiradas en la naturaleza, con grandes ventanales, terrazas y hamacas. De hecho, reservamos ahí primero, pero finalmente cambiamos de opinión porque nos pareció algo caro por lo que buscábamos.

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Dónde comer en Copacabana

Copacabana no es muy grande, pero tiene buenas opciones para comer y desde nuestro punto de vista, bastante bien de precio. Aquí algunos lugares donde comimos y que recomendamos:

  • Coffe Bar Taipi Uta: Justo frente al Lago Titicaca, con una terraza perfecta para ver el atardecer. Nosotros pedimos un capuccino y un té de muña y coca para combatir el frío, pero es un buen sitio para cualquier bebida.
  • Sapori d’Italia: Pequeño restaurante italiano con pizzas bastante buenas. Como el local es muy pequeño, conviene reservar o ir temprano. También tienen opción para llevar.
  • Gourmet Ali: A 100 metros de la playa, aquí probamos un filete con tres quesos y una trucha, el plato más típico de Copacabana. Buena opción si quieres algo más elaborado.
  • Mercado de Copacabana: Comida local, sin pretensiones pero auténtica y económica. Si buscas probar platos bolivianos en un ambiente más tradicional, este es el lugar.

Cómo llegar a Copacabana

Desde La Paz a Copacabana

Para llegar a Copacabana desde La Paz hay que recorrer unos 155 km, lo que en teoría debería tomar unas 4 horas… aunque en la práctica puede alargarse un poco, sobre todo si hay bloqueos o problemas en la carretera (como nos pasó a nosotros).

Los buses directos salen por la mañana desde la terminal de La Paz, pero si llegas tarde, hay otra opción: los minibuses que salen desde la zona del cementerio. Nosotros optamos por esta alternativa y a continuación te dejamos un resumen de lo que nos costó el trayecto de La Paz a Copacabana para 2 personas:

  • Taxi desde la terminal al cementerio: 25 bolivianos
  • Minibus La Paz – Copacabana: 50 bolivianos
  • Tiquet bote estrecho de Tiquina: 4 bolivianos
Copacabana, Bolivia
Copacabana, Bolivia

Despedida de Bolivia y rumbo a Perú

Copacabana marca el final de nuestro recorrido por Bolivia, el último destino antes de cruzar a Perú. Han sido 15 días intensos, llenos de paisajes impresionantes, ciudades con mucha historia y trayectos que pondrían a prueba la paciencia de cualquiera. Nos vamos con la sensación de que deberíamos haber pasado más tiempo en Bolivia, de que nos dejamos demasiados rincones por conocer, pero también con la certeza de que volveremos en algún otro momento.

El viaje sigue y Perú nos espera. Nuestro siguiente destino es Puno, donde pasaremos tres días en las Islas de los Uros, también en el Lago Titicaca. Para ello, cruzaremos la frontera por el Paso de Kasani, un punto de entrada bastante utilizado por los viajeros. Si sigues esta misma ruta, en el próximo artículo te contamos cómo hacerlo.

¡Hasta pronto, Bolivia!

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