Tour de 3 días por el Salar de Uyuni: cumpliendo un sueño

Después de 16 días recorriendo los impresionantes paisajes del desierto de Atacama, cruzamos a Bolivia por el paso fronterizo Hito Cajón, una experiencia nada caótica gracias a que el tour incluía el traslado desde nuestro hotel en San Pedro de Atacama. Después de los trámites de migración en un pequeño y destartalado edificio en medio del altiplano, nos encontramos con Luis y Noemí, nuestros guías de Torre Tours, y el 4×4 que sería nuestro medio de transporte durante los próximos tres días.

La frontera no tiene mucha infraestructura, pero todo fluyó rápido, y tras asegurarnos de que todo el equipaje estaba cargado, comenzamos nuestra ruta hacia la Reserva Eduardo Avaroa y el famoso Salar de Uyuni, dos de los destinos más destacados (y más esperados) de Bolivia. Si estás planeando hacer este cruce, te recomiendo leer nuestra guía detallada sobre el paso Hito Cajón para que sepas exactamente qué esperar. El contraste con el desierto de Atacama no es inmediato, seguimos en el altiplano, ahora en territorio boliviano, pero poco a poco, observamos cómo el paisaje va cambiando y, a medida que avanzamos, la flora empieza a estar un poco más presente. De hecho, eso es algo que hemos notado desde el inicio de este viaje: una transición sutil y gradual del paisaje a medida que sumamos kilómetros a nuestro recorrido. 

Pero dejémonos de rollos y vamos a lo que nos interesa: nuestra experiencia de tres días recorriendo diferentes puntos de Bolivia en del conocido tour de tres días por el Salar de Uyuni.

Día 1: Reserva de Fauna Andina Eduardo Avaroa

La primera parada del itinerario fue en la Laguna Blanca y la Laguna Verde, dos cuerpos de agua separados por tonalidades singulares y el reflejo de los volcanes que las rodean.

La logística del recorrido dejó claro desde el principio que este es uno de los destinos más frecuentados del país: todos los vehículos 4×4 inician sus trayectos a la misma hora, formando caravanas que se desplazan en un orden casi coreografiado.

Sabíamos que este era uno de los destinos más turísticos de Bolivia, pero no nos imaginábamos que funcionara de una forma tan ordenada. Todo está organizado al milímetro: los viajeros llegan a la frontera al mismo tiempo, pasan por los controles casi juntos y después los 4×4 salen en fila, siguiendo exactamente el mismo recorrido. Esto hace que, en lugar de explorar el lugar a tu ritmo, termines sintiendo que sigues un itinerario casi obligatorio, con todos los grupos haciendo las mismas paradas en los mismos horarios. Aunque tiene sentido que la logística esté tan organizada por la cantidad de visitantes, nos sorprendió lo estructurado que estaba todo; sí, fallo nuestro, no lo imaginábamos para nada de esta forma, quizás  por la utopia de un sueño viajero que llevábamos tantos años arrastrando. Aún así no nos malinterpretes, aún así, este recorrido merece 100% cada kilometro que lo conforma.

Tras recorrer unos 40 minutos de caminos sin pavimentar, llegamos al Desierto de Dalí, un paisaje árido salpicado de formaciones rocosas que nos hacen entender el porque lo bautizaron con este nombre. Siguiendo con el itinerario marcado, la siguiente parada era en Polques, donde íbamos a almorzar y a tener un baño en sus conocidas aguas termales, pero el lugar estaba abarrotado y tras tomar un par de fotos, decidimos saltarnos la parada y continuar, buscando la manera de evitar multitudes.

Una de las mejores decisiones del viaje fue optar por un tour privado. Este pequeño lujo nos dio flexibilidad para ajustar el itinerario a nuestro ritmo. A lo largo del día, la diferencia se hizo evidente: cada parada se sentía un poco más nuestra, anejándonos cada vez más de los demás.

El siguiente destino fue el campo geotérmico «Sol de Mañana», ubicado a 5.000 metros sobre el nivel del mar. La actividad volcánica genera fumarolas y cráteres de barro burbujeante que producen una atmósfera casi extraterrestre. Llegamos un poco tarde para poder ver el espectáculo con todo su esplendor ya que el mejor momento para verlo es a primera hora de la mañana, cuando los primeros rayos de luz dan acto de presencia.

Desierto de Dalí, Bolivia
Termas de Polques, Bolivia
Termas de Polques, Bolivia
Geysers Sol de Mañana
Vista aérea de los Geysers Sol de Mañana

Al mediodía llegamos a la Laguna Colorada, famosa por sus aguas rojizas y la presencia de flamencos andinos. Aprovechamos este momento para hacer una pausa y almorzar en un área cercana. A pesar del fuerte viento, esta laguna fue para nosotros el mejor punto del primer día en Bolivia, ¡realmente las fotos no le hacen justicia!

Finalmente, tras unas tres horas de camino, llegamos a Villamar, donde pasamos la noche en el Hostal Las Piedritas. El día concluyó con una cena sencilla, cerrando una jornada que, aunque extenuante, marcó un inicio sólido para los días que vendrían en Bolivia.

Flamencos en la Laguna Colorada en Bolivia
Laguna Colorada en Bolivia
Tour salar de Uyuni en Bolivia
Tour salar de Uyuni en Bolivia

Día 2: Camino al Salar de Uyuni

Aprendiendo de la experiencia del día anterior, decidimos adelantar el desayuno y la salida para ganar tiempo frente al resto de grupos. La primera parada fue en el Valle de Rocas, un lugar conocido por sus formaciones de piedra como la Copa del Mundo y El Camello. Después, llegamos a Italia Perdida, donde pudimos caminar entre las curiosas rocas y aprovechar para volar el dron, capturando unas vistas espectaculares de los alrededores.

Rocas en Italia Perdida, Bolivia
Italia Perdida en la Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa, Bolivia

El siguiente punto fue la Laguna Catal, también llamada Laguna Negra. Para llegar, recorrimos un corto sendero a través de unos bofedales, donde nos cruzamos con las primeras llamas del viaje. Desde el mirador, disfrutamos de una vista privilegiada hacía la laguna y decidimos volver a utilizar el drone. Aún no sé cómo pasó, pero de pronto perdimos la señal y dejamos de escucharlo. Fue como si hubiera desaparecido. Por suerte, cayó del otro lado de la laguna, completamente enterrado en la tierra. Después de buscar un rato, logramos recuperarlo y, lo más importante, salvar la tarjeta de memoria con toda la información de ese día. Lo que todavía no entiendo es cómo logramos mantener la calma en medio de este desastre. No era solo el costo de un drone nuevo lo que nos preocupaba, sino también el hecho de que esa misma noche llegaríamos a Uyuni y nos quedaríamos sin él justo antes de visitar el Salar.

Tratando de rescatar el drone en la Laguna Catal en Bolivia
Laguna Catal en Bolivia

Con el ánimo algo afectado, seguimos hacia el Cañón de la Anaconda, un estrecho desfiladero atravesado por un río que serpentea entre las rocas. El plan original era dormir en Villa Candelaria, pero las lluvias recientes habían dejado el Salar casi intransitable, así que decidimos rodearlo por carretera y dirigirnos directamente a Uyuni. Durante el trayecto, hicimos algunas paradas para fotografiar los campos de quinua, que en esta época del año están en su punto máximo de colorido, ofreciendo una vista irresistible para los amantes de la fotografía.

Llegamos a Uyuni poco antes de las 4 de la tarde, con tiempo suficiente para visitar el Cementerio de Trenes. Este lugar, una estación abandonada convertida en atractivo turístico, es curioso y fotogénico, aunque no ofrece mucho más que un escenario nostálgico para fotos.

Antes de continuar, hicimos una parada práctica en Entel Multicentro para comprar una tarjeta SIM. Este es uno de los pocos lugares donde, como extranjeros, pudimos adquirir una tarjeta con nuestros pasaportes. Antes de eso paramos en un par de sitios sin éxito así que si no quieres perder tanto tiempo, te sugiero que vayas directamente ahí.

 Cementerio de trenes, Uyuni, Bolivia

Este segundo día terminó en un hotel de sal en Colchani, donde descansamos un rato antes de salir a ver el atardecer en el Salar de Uyuni. Debido a las lluvias, el agua acumulada nos impidió adentrarnos mucho, así que disfrutamos del espectáculo desde una de las orillas. Fue toda una introducción al paisaje que nos esperaba al día siguiente.

Tras la cena, nos fuimos a descansar temprano. A la mañana siguiente nos esperaba una de las experiencias más esperadas del viaje: el amanecer en el Salar de Uyuni, con salida prevista a las 5:30 am.

Atardecer en el Salar de Uyuni, Bolivia

Día 3: Salar de Uyuni 

A las 5:30 en punto, nuestro guía pasó a recogernos. Era completamente de noche cuando entramos al Salar y, mientras la primera luz del día comenzaba a iluminar el horizonte, nos encontrábamos rodeados de ese espejo natural que es el Salar de Uyuni. En ese momento, el cielo aún oscuro empezó a cambiar de color, pasando del negro al azul, naranja, amarillo y rosa, en un espectáculo de tonos que se mezclaban y desaparecían a medida que el sol iba saliendo. Era tan surrealista que nos quedamos en silencio, medio cuerpo fuera del coche, con la sonrisa congelada por el frío de la mañana.

Amanecer en el Salar de Uyuni, Bolivia

Cuando el sol ya estaba completamente arriba, nos dirigimos hacia la Plaza de las Banderas, donde hay un comedor de sal que sirve como espacio para desayunar. Queríamos aprovechar al máximo el tiempo en el Salar, así que desayunamos rápido y, en poco tiempo, ya estábamos listos para seguir recorriéndolo, tomando fotos y jugando con las perspectivas.

Sin embargo, como salimos tan temprano, no pudimos alquilar las botas de agua y terminamos completamente cubiertos de sal. De hecho, 15 días después, mis botas seguían dejando un rastro salado.

El tiempo pasó volando y, cuando nos dimos cuenta, ya era hora del almuerzo. Decidimos regresar a Colchani, donde habíamos cenado la noche anterior, para disfrutar de una comida final con nuestro guía y cocinera, nuestros compañeros de viaje durante los últimos tres días. Eso sí, compramos unas cervezas locales para agradecerles por su atención y despedirnos como nos merecíamos.

Después de un breve paseo por el mercado de artesanías, donde aprovechamos para comprar algunos recuerdos, nos llevaron al Hotel Palacio de Sal, donde pasaríamos las próximas dos noches. En el siguiente artículo te contamos nuestra experiencia en el hotel y el por qué de alojarse allí.

Plaza de las Banderas, Salar de Uyuni, Bolivia
Salar de Uyuni, Bolivia
Salar de Uyuni, Bolivia
22032024 Salar De Uyuni 0153 Scaled
Jugando con los reflejos en el Salar de Uyuni

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