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Si estás leyendo este artículo, probablemente estés planeando un viaje por el norte de Chile pronto. El vasto desierto de Atacama, que se extiende desde la costa hasta la puna, está lleno de lugares fascinantes.

Este viaje marcó el comienzo de nuestra aventura por Sudamérica, y con este artículo, esperamos ayudarte a planificar tu propia experiencia.

Resumen del viaje por el norte de Chile en 16 días:

  • Santiago de Chile: 2 noches
  • Copiapó: 1 noche
  • Atacama: 3 noches
  • Bahía Inglesa: 1 noche
  • Parque Nacional Pan de Azúcar: 2 noches
  • Taltal: 1 noche
  • Antofagasta: 1 noche
  • San Pedro de Atacama: 4 noches
Inca de Oro, Región de Atacama

Inca de Oro

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Día 1: Bienvenidos a Chile

Llegamos a Santiago de Chile después de un vuelo de 6 horas desde Ciudad de Panamá, pasada la medianoche, por lo que preferimos asegurarnos el transporte desde el aeropuerto a nuestro alojamiento y reservamos previamente un transfer con TransVIP para asegurar que llegábamos “al tiro”. Una opción práctica y fácil de utilizar, incluso si llegas a altas horas de la noche a la ciudad y no tienes reserva. Otra alternativa es reservar tu traslado con Civitatis.

Nuestra estancia en Santiago de Chile iba a ser corta, la expedición por la Puna de Atacama nos marcaba la agenda, así que solo disponíamos de un día y medio para hacernos una breve idea de la capital chilena. Reservamos en el Hotel Montecarlo Santiago, situado en el barrio de Lastarria, céntrico, bohemio y cerca del centro histórico de la capital.

Día 2: Descubriendo Santiago 

Nuestra primera parada fue el imponente Palacio de la Moneda, y no, no es un museo para los amantes de la numística, desde 1845 es la sede del poder ejecutivo de la República de Chile. Así que si bien en su origen fue construido y utilizado para acuñar monedas también ha albergado una parte de la historia política del país. Un buen punto de inicio para adentrarse a Chile. Para visitar el Palacio tienes que reservar fecha y hora unos días antes de tu llegada, sino es muy probable que tengas que conformarte con verlo desde fuera.

Luego nos dirigimos a la Plaza de Armas, el corazón histórico de Santiago y también del bullicio de la ciudad, rodeado de puestos en la calle y de gente que viene y va. Entramos en la Catedral Metropolitana, de la arquitectura colonial española que data del siglo XVIII.

Después de caminar el centro histórico y almorzar, nos dirigimos hacia el Cerro Santa Lucía, una colina histórica que ofrece impresionantes vistas panorámicas de la ciudad. Subimos por sus escaleras bordeadas de jardines y nos pasamos la tarde disfrutando de Santiago desde lo alto.

Hacía la tarde noche nos adentramos en el bohemio barrio de Lastarria, conocido por sus calles adoquinadas, edificios históricos y una ecléctica mezcla de cafeterías, restaurantes y boutiques. A esa hora, sus pintorescas calles se llenan de jovenes de todos los estilos que venden ropa de segunda mano y todo tipo de comestibles con marihuana. 

Vistas desde el Cerro Santa Lucía

Mirador Cerro  Santa Lucía

Barrio de Lastarria

Barrio de Lastarria

Una buena forma de conocer Santiago de Chile es contratando este free tour, en el que se recorre la ciudad a pie y te permitirá hacer una primera aproximación De Santiago. Otra opción interesante es este free tour por los mercados de Santiago.

Día 3: Rumbo a Atacama

Después de pasar la mañana paseando por Lastarria, nos dirigimos al aeropuerto para tomar un vuelo a Copiapó, nuestro punto de partida para adentrarnos durante cuatro días a la Puna de Atacama. Decidimos llegar un día antes para poder aprovechar el primer día por la región y salir lo antes posible de Copiapó. Nos alojamos en el Hotel Vento, no muy céntrico pero en nuestro paso por Copiapó tampoco teníamos pensado conocer la ciudad.

Por la noche, nos reunimos con Ercio, quién ejerce como guía por la región desde hace varios años con su agencia Puna de Atacama, para repasar el brief y los detalles de nuestro de la ruta que teníamos para los próximos días.

Días 4, 5, 6 y 7: La cordillera desconocida

Nos esperan cuatro horas de carretera hasta lo alto del altiplano, nos dirigimos al norte para luego seguir la ruta que nos llevaría hacía el sur a través de paisajes espectaculares y poco explorados. 

Luego, tomamos la Ruta 5 hasta llegar a Agua Verde, donde nos desviamos hacia nuestros primeros destinos en la puna: el impresionante Salar de Agua Amarga y el Salar de la Azufrera, donde pasaríamos la primera noche a unos 3.581 msnm en unas cuevas que sirvieron de campamento durante los tiempos de explotación de la azufrera. ¡Nada mal!

El segundo día nos dirigimos hacía el Salar de Gorbea, característico por su color amarillo debido a la presencia de azufre en las salmueras. Seguimos hacía el enorme Salar de la Isla, pasando antes por el Salar Ignorado. Por ultimo, antes de llegar al sector de La Ola, donde haremos noche, visitamos el Salar de Aguilar.

Iniciamos el tercer día con un merecido baño en las Termas del Río Negro, unas aguas termales cuya temperatura fluctúa entre los 30 y 40 grados centígrados. La ruta de hoy trataba de un circuito circular visitando varios lugares: el Salar de Piedra Parada, la Laguna del Jilguero, la Laguna del Bayo, las Lagunas Bravas y el Salar de Pedernales.

Nuestro último día por la puna, ya de regreso a Copiapó, visitamos la Laguna Verde y la Laguna Santa Rosa. Esta última, situada dentro del Parque Nacional Tres Cruces, dispone de un refugio regentado por Ercio, nuestro maravilloso guía, quién nos acompañó en esta travesía por el desierto. Personalmente creemos que vale la pena quedarse una noche más aquí, disfrutando de las vistas a la laguna y de la compañía de flamencos, guanacos y pájaros que se acercan a sus aguas.

Estamos escribiendo un artículo completo sobre la Puna de Atacama, donde te contaremos con más detalles esta travesía. Mientras tanto, te dejamos el Instagram de Ercio por aquí.

Tras llegar a Copiapó, nos despedimos de Ercio y pasamos a recoger el auto que teníamos alquilado para los próximos días. Y así, pusimos rumbo a la costa, concretamente hacía Bahía Inglesa, donde pasaríamos la noche.

Salar de Agua Amarga, en la Región de Atacama

Salar de Agua Amarga

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Día 8: El azul del desierto

En Bahía Inglesa nos alojamos en el  Hotel Rocas de Bahía, justo en el paseo marítimo y con vistas al mar. Pasamos la mañana paseando por el idílico entorno de Bahía Inglesa, con playas de arena blanca y aguas turquesas.

Pasado medio día emprendimos nuestro camino hacía el Parque Nacional Pan de Azúcar, a 1 hora 40 minutos de distancia. Sin embargo, sabíamos que dentro del Parque Nacional no había muchas opciones de comida, hicimos una parada estrategica en el Chañaral para abastecernos adecuadamente.

Con las compras listas, continuamos nuestro camino hacia el Parque Nacional Pan de Azúcar. Al llegar, nos dirigimos directamente a Pan de Azúcar Lodge, donde teníamos reservada una cabañas frente a la playa. La verdad es que las cabañas están muy bien, con todas las comodidades necesarias para asegurar una estancia confortable, ya que cuentas con  baño con agua caliente, una cocina funcional y una terraza con vistas al océano.

Después de instalarnos, pasamos la tarde por los alrededores de la cabaña y organizando un poco el tiempo en el parque para los próximos días.

Bahía Inglesa

Día 9 y 10: El Parque Nacional Pan de Azúcar

Comenzamos nuestro primer día completo en el Parque Nacional Pan de Azúcar, un espacio protegido que abarca más de 43.754 hectáreas de diversidad ecológica, incluyendo zonas costeras, desiertos y áreas montañosas. Nos dedicamos a explorar uno de sus tres senderos principales, el Sendero El Mirador, que prometía vistas panorámicas inigualables a la isla Pan de Azúcar y a la costa.

Lamentablemente el día no estaba muy de nuestro lado, a pesar de ello, la camanchaca nos dio una tregua y el paseo hasta el mirador tuvo su recompensa. Ese día decidimos almorzar en La Caleta, donde hay algunos restaurantes con opciones de comida local. Optamos por un ceviche de dorada y unos locos al plato con papas fritas en el Restaurante Pie Grande, el único que estaba abierto ese día.

El siguiente día decidimos dejar el parque nacional antes del medio día, ya que antes de llegar a Taltal, donde reservamos para pasar la noche, teníamos alguna que otra parada prevista. La primera en la Aguada Quinchihue, un pequeño oasis antes de salir del parque, y Cifuncho.

Llegamos  a Taltal a media tarde. Nos alojamos en Hospederia Taltal, un alojamiento sencillo, un poco justo, pero pasable para una noche. Taltal es una pequeña localidad costera con un aire nostálgico, con una bonita y colorida iglesia. Por la noche, decidimos cenar en el Club Social Taltal, un lugar decorado al estilo de la época dorada del pueblo, con un ambiente acogedor y  adornado con fotografías antiguas que cuentan la historia de Taltal durante el auge del salitre, mostrando escenas de la vida cotidiana y los paisajes urbanos de tiempos pasados. Optamos por los ostiones a la parmesana, un plato típico de la región.

Parque Nacional Pan de Azúcar

Cifuncho, Región de Antofagasta

Cifuncho

Día 11: De Taltal a Antofagasta

Antes de seguir el trayecto hacia el norte, aprovechamos las calmadas primeras horas de la mañana para pasear cerca del mar. Poco a poco el pueblo se iba despertando cuando llegamos al puerto, donde unos pescadores estaban preparando sus barcos antes de que empiece la temporada de pesca.

Nos llamó la atención la alta actividad en las aguas cercanas a la playa, cardúmenes de peces habían atraído a numerosos lobos marinos, que jugueteaban entre las olas, aprovechando la abundancia de alimento. ¡Pasamos un buen rato observando estos animales marinos desde el muelle!

Nuestra primera parada después de Taltal fue Paposo, un pueblo costero que, a pesar de su tamaño, tiene gran importancia histórica. Aquí se encontraba la frontera norte de Chile antes de la Guerra del Pacífico.

Seguimos hacia el Observatorio Paranal, uno de los mejores lugares del mundo para la observación astronómica y principal instalación de astronomía terrestre europea. El observatorio solo permite visitas los días sábado, así que nos tuvimos que conformar en verlo por fuera. La verdad es que no se ve gran cosa pero nos venía de paso y no perdimos nada en parar unos minutos para observar estas inmensas instalaciones.

Tras kilómetros y kilómetros de vastas rectas que cortaban el desierto, llegamos a la Mano del Desierto, una escultura que emerge surrealista de la arena. Esta obra, creada por el escultor chileno Mario Irarrázabal, se eleva 11 metros en altura y se ha convertido en todo un símbolo de Atacama desde su creación en 1992.

Finalmente, llegamos a Antofagasta, donde pasaremos la noche en ibis Styles Antofagasta. No tuvimos mucho tiempo para conocer esta importante ciudad minera al norte de Chile pero ambos coincidimos en que nos hubiese gustado visitarla con más calma.

Pescadores de Taltal

Taltal

Mano del Desierto en Antofagasta

Mano del Desierto

Día 12: Rumbo a San Pedro de Atacama

El día comenzó temprano en Antofagasta,y tras desayunar nos pusimos en marcha para la siguiente etapa del viaje hacia Calama, donde dejaríamos el carro y tomaríamos un transfer con TransVIP a San Pedro de Atacama. Aprovechamos el camino entre estas dos ciudades para hacer una parada en las antiguas Oficinas Salitreras de Chacabuco.

Estas destacan por ser las más grandes y ultimas en utilizar el sistema de producción Shank, característico de la época de oro de la extracción de nitrato. Chacabuco, en particular, tiene un pasado adicionalmente sombrío porque, después de estar abandonada como oficina salitrera, fue utilizada como campo de concentración durante la dictadura de Augusto Pinochet en Chile. Hoy, Chacabuco es un sitio de memoria histórica y está preservada como un museo al aire libre.

Antiguas Oficinas Salitreras de Chacabuco, Región de Antofagasta, Chile.

Antiguas  Oficinas Salitreras de Chacabuco

Día 13, 14, 15 y 16: En la capital arqueológica de Chile

En San Pedro de Atacama nos alojamos en el Hostal Sumaj. En primera instancia nos dió la sensación de que había sido un error y que estaba alejado del centro del pueblo pero todo lo contrario. Llegar a la famosa calle Caracoles, donde está todo el meollo, nos tomaba alrededor de 10 minutos y, para ser honestos, pronto nos cansamos de este lado del pueblo. San Pedro de Atacama es turístico, muy, muy turístico y no estábamos preparados para ello.

San Pedro de Atacama tiene muchas actividades para escoger y no te puedes hacer una idea de la cantidad de touroperadores que hay para llevarte a estos lugares. Nosotros no somos muy fans de los tours pero hay ocasiones que no hay otra forma de llegar a esos lugares así que lo único que nos quedaba era hacer una búsqueda extensa para encontrar la mejor opción. ¿Lo bueno? Que lo conseguimos.

Elegimos CaminAndes para los dos días: Piedras Rojas y Lagunas Altiplánicas, una excursión de full day y los Geysers del Tatio, que sale de madrugada hasta el medio día. 

San Pedro de Atacama

San Pedro de Atacama

Día 17: Nos vamos para Bolivia

¡Y así concluye nuestro itinerario de 16 días por Chile! Con las mochilas listas, nos despedimos de Chile y nos dirigimos hacia Bolivia para continuar explorando el altiplano.

Espero que este artículo te anime a visitar el norte de Chile o te ayude a organizar tu viaje si ya lo tienes decidido. Si después de leer este articulo te queda alguna duda, te animamos a dejar un comentario o escribirnos un correo electrónico. ¡Pronto te contamos más!

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