Qué hacer en San Pedro de Atacama en 4 días

Llegamos a San Pedro de Atacama, después de tres intensos días de carretera, donde recorrimos casi 800 kilómetros desde el Parque Nacional Pan de Azúcar. Dejamos el coche de alquiler en el Aeropuerto de Calama y tomamos un transfer compartido con TransVip, que nos dejó directamente en el Hostal Sumaj, donde pasaremos las próximas cuatro noches, las últimas en Chile.

En primera instancia nos da la sensación de que nuestro hostal se encuentra un poco alejado del centro pero no tardaríamos en darnos cuenta de que no puede estar mas acertado ya que en apenas 10 minutos caminando llegamos a la calle principal pero alejados del ajetreo del centro y con los precios de comida mucho más asequibles.

Te contamos nuestra experiencia y qué hacer en San Pedro de Atacama en 4 días. ¿Empecemos!

Día 1: La llegada

Llegamos a San Pedro de Atacama alrededor de las 6 de la tarde y en seguida nos dieron nuestra habitación. Aunque estábamos agotados, decidimos salir a dar una vuelta por el pueblo. Sin embargo, pronto cenamos algo ligero y nos fuimos a dormir temprano para descansar y aprovechar al máximo el día siguiente.

Día 2: Recorriendo las calles de San Pedro de Atacama

El segundo día nos levantamos temprano, antes de las 6 de la mañana, para aprovechar las primeras horas de la mañana, cuando las calles de San Pedro aún están tranquilas. Caminamos por la Calle Caracoles, la principal arteria del pueblo, que estaba vacía y con una paz que nos hizo pensar que habíamos llegado, de nuevo, a un lugar tranquilo. Claro, sabíamos que San Pedro de Atacama es uno de los lugares más turísticos de Chile, con todo lo que ello implica pero no nos imaginábamos, ni de lejos, tal masificación de gente.

En lugar de la esperada serenidad del desierto que habíamos ido encontrando desde que llegamos a Chile, nos encontramos con grupos de turistas, autobuses y paradas para fotos en cada rincón. San Pedro se ha convertido en un destino de turismo rápido, donde las experiencias a menudo se limitan a «salir del bus, tomar la foto, y continuar».

Con este panorama, decidimos investigar y buscar algo más cuidado. Visitamos varias agencias de turismo que ya habíamos encontrado online para terminar de decidir qué tours tomar. Queríamos evitar el turismo masivo y encontrar una opción que nos ofreciera una experiencia más personalizada.

Finalmente, y tras hablar con varios guías, optamos por CaminAndes, una agencia que trabaja con grupos reducidos, integrando la gastronomía local en cada actividad y cuidando cada detalle con mucho cariño. Y, aunque al principio íbamos un poco escépticos, te adelanto que fue una de las mejores decisiones.

Día 3: Piedras Rojas y Lagunas Altiplánicas

El tercer día comenzó alrededor de las 8 de la mañana. Al ser el último punto en la ruta de recogida, la furgoneta ya estaba casi completa: una familia de cuatro, una señora francesa, y nosotros, para un total de siete personas. Una cifra reducida que prometía un día más relajado y personal, buen comienzo.

Tras salir de San Pedro, hicimos una primera parada en un bosque de Tamarugos, donde el equipo de CaminAndes nos sorprendió con un desayuno completo. Rodeados de vegetación y bajo un cielo completamente despejado, este momento fue perfecto para empezar el día con energía. Desde allí, nos dirigimos hacia las Lagunas Altiplánicas, situadas en el corazón de la Reserva Nacional Los Flamencos. Las más conocidas, y las que vamos a visitar, son las lagunas Miscanti y Miñiques, rodeadas por montañas y volcanes, reflejados en sus aguas cristalinas.

Lagunas Altiplánicas, Chile

La siguiente parada fue el esperado Salar de Talar, más conocido como Piedras Rojas. Este lugar es famoso por sus formaciones rocosas teñidas de intensos tonos rojizos, que contrastan de manera espectacular con las lagunas turquesas y el paisaje árido del desierto. La caminata hasta el punto más popular fue sencilla, y aunque el sendero estaba un poco concurrido, el espacio amplio permitía disfrutar del entorno sin agobios.

Piedras Rojas nos dejó boquiabiertos. La paleta de colores naturales es tan vibrante que parece hecha con todo detalle por un pintor, con un cielo azul profundo, montañas en tonos marrones y grises, y el rojo brillante de las rocas que da nombre al lugar.

Mirador de Piedras Rojas, San Pedro de Atacama, Chile
Mirador de Piedras Rojas, San Pedro de Atacama, Chile

Cerca de las 4 de la tarde, paramos a comer en un rincón protegido del viento. La comida, preparada con productos locales, fue sencilla pero deliciosa, y el descanso nos vino genial para reponer y aprovechar para sacar a pasear nuestro dron.

De regreso a San Pedro, siguiendo por la carretera que habíamos recorrido horas antes en dirección contraria, hicimos una breve parada en el famoso marco del Trópico de Capricornio, donde por supuesto, nos sacamos una foto de rigor.

Llegamos a nuestro alojamiento pasadas las seis de la tarde, cansados pero felices. Una ducha caliente nos devolvió a la vida, y tras cenar algo ligero, nos retiramos pronto a la habitación. Al día siguiente, nos espera una nueva aventura que requiere madrugar una vez más.

Día 4: Geysers del Tatio

El cuarto y último día comenzó con la alarma sonando en plena madrugada, cuando el cielo aún estaba completamente oscuro y salpicado de estrellas. A las 5:00 a.m., nuestro guía llegó puntual para llevarnos al tour de los Geysers del Tatio. Para nuestra sorpresa y alegría, el grupo del día estaba compuesto solo por nosotros dos y la compañera de viaje del día anterior. Un grupo reducido en este lugar tan visitado es todo un lujo.

El trayecto hacia los Geysers transcurrió en completa oscuridad, sin más referencia que el movimiento de la furgoneta sobre el terreno irregular del desierto. Llegamos al campo geotérmico del Tatio, el más alto del mundo, justo cuando los primeros rayos del sol comenzaban a iluminar el horizonte. Las columnas de vapor que brotan de la tierra se mezclaban con los colores del amanecer, creando un paisaje que parecía salido de otro planeta.

Caminamos tranquilamente por el campo, siguiendo a nuestro guía, que nos explicaba cómo se forman estos géiseres y la importancia de este fenómeno en la región. A pesar de la cantidad de turistas, logramos mantener cierta distancia de los grandes grupos, disfrutando del espectáculo en relativa calma.

Cuando el sol estuvo lo suficientemente alto para calentarnos el rostro, nos dirigimos a nuestra furgoneta para ir a desayunar a las orillas del río Putana.

La siguiente parada fue en el Bofedal Machuca, uno de los tantos humedales de altura que hay en el altiplano. Aunque en los últimos días habíamos visto varios, nunca dejan de maravillarnos: verdaderas fuentes de vida en un entorno tan árido como el desierto. Flamencos, vicuñas y otros animales aprovechan este oasis natural, creando una escena de tranquilidad única.

Nuestra última parada fue en Guatín, conocido como el Valle de los Cactus. Aquí pudimos observar los impresionantes cactus cardón, que pueden llegar a medir más de seis metros de altura.

Vistas del Bofedal Putana a vista de drone
Desayunando en el Bofedal Putana
Valle de los Cactus

Regresamos a San Pedro de Atacama al mediodía, justo cuando el pueblo aún estaba tranquilo, ya que la mayoría de los tours suelen regresar más tarde. Aprovechamos esta calma para dar un último paseo por las calles del centro, disfrutando de su atmósfera relajada y despidiéndonos de este rincón tan especial del desierto.

Nos despedimos de Chile

San Pedro de Atacama nos regaló días repletos de paisajes únicos y experiencias inolvidables. Es cierto que nuestra primera impresión fue un poco chocante, especialmente porque veníamos de recorrer la región de Atacama, donde durante cuatro días apenas nos cruzamos con guanacos, vicuñas y algún que otro zorro en paisajes prácticamente vírgenes. Sin embargo, aunque el turismo masivo ha dejado su huella aquí, aún es posible encontrar maneras de conectar con la naturaleza y con las personas que llaman a este lugar su hogar.

Si estás planeando tu visita, nuestro consejo es que optes por opciones responsables y te permitas disfrutar de este destino a tu ritmo. En cuanto a los tours, además de las experiencias que nosotros elegimos, existen muchas otras alternativas, como el Valle de la Luna, las Lagunas Baltinache, la Laguna Chaxa o la Laguna Cejar. Investiga y pregunta para elegir lo que mejor se adapte a tus intereses.

Nosotros mañana cruzamos a Bolivia, y aunque cambiamos de país, seguimos en el altiplano. Las aventuras continúan, y estamos ansiosos por descubrir qué nos espera del otro lado de la frontera. Nos vemos en el Paso Fronterizo de Hito Cajón, donde sellaremos nuestros pasaportes para seguir en el camino.

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